Accidente laboral

CHISTES

Informe sobre el accidente laboral:

Soy colocador de ladrillos. El día 4 del pasado mes de Mayo, estaba trabajando solo en el tejado de un edificio de 6 pisos. Cuando finalicé mi trabajo, observé que me sobraban más o menos unos 250 Kilos de ladrillos, en vez de bajarlos a mano, decidí colocarlos dentro de un bidón y con ayuda de una roldana, la cual, felizmente estaba fijada en uno de los lados del edificio en la sexta planta, hacerlos descender.
Bajé y até el bidón con una cuerda, subí al tejado y empujé el bidón hacia arriba y coloqué los ladrillos dentro. Volví a bajar y desaté la cuerda agarrándola con fuerza de modo que los 250 Kilos de ladrillos descendiesen suavemente.
Como yo solo peso 80 Kilos, cuál fue mi sorpresa cuando repentinamente salí disparado del suelo, perdí mi “presencia de espíritu” (el conocimiento), y me olvidé de soltar la cuerda. Es innecesario decir que fui izado desde el suelo a gran velocidad. En las proximidades del tercer piso, me golpee con el bidón que venía descendiendo, esto explica la fractura de cráneo y la clavícula partida. Continúe subiendo a una velocidad ligeramente menor, no teniendo parada hasta que mis dedos estuvieron incrustados en la roldana. Felizmente ya tenía recuperada mi “presencia de espíritu” y conseguí, a pesar de los dolores, agarrarme a la cuerda.
Más o menos al mismo tiempo, el bidón con los ladrillos llegó al suelo y el fondo del bidón se partió. Sin los ladrillos el bidón pesaba más o menos 20 Kilos. Como pueden imaginar, comencé a descender rápidamente. A la altura del tercer piso me encontré con el bidón que venía subiendo, lo que explica la fractura de los dos tobillos y las magulladuras en las piernas, así como en otras partes inferiores del cuerpo. El encuentro con el bidón disminuyó la velocidad de mi caída lo suficiente para minimizar mis sufrimientos cuando caí encima de los ladrillos, felizmente solo me fracturé tres vértebras.
Lamento también informar, que mientras me encontraba caído encima de los ladrillos, con dolores e incapacitado para levantarme viendo como el bidón se me venía encima, perdí nuevamente mi “presencia de espíritu” y solté la cuerda. El bidón pesaba más que la cuerda, entonces descendió y cayó encima de mis piernas partiéndomelas inmediatamente.
Espero haber facilitado información detallada del modo en cómo me ocurrió el accidente.

Fulgencio Mazapán Calvo.

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