Stadia: Más preguntas que respuestas

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Como ya contábamos hace unos días en uVeJuegos, Stadia ha resultado no ser una consola de próxima generación, sino un servicio de juegos en streaming, comparable a las plataformas Netflix o HBO en esta industria, en la cual ya conocemos un par de proyectos difuntos similares. Me temo, sin embargo, que la mayoría de consumidores han asumido rápidamente lo enseñado en la presentación sin cuestionar nada de lo mostrado. Pasados los primeros días de impresión, toca analizar aquí en más detalle qué se ha presentado exactamente y, también, analizar qué podría salir mal y por qué no tiene por qué ser todo de color rosa.

Demostración de varios dispositivos cambiando sesión entre diferentes pantallas

Lo primero a tener en cuenta es la funcionalidad básica. Google promete que una resolución de 1080p a 60FPS, la utilizada en el test de 2018, es funcional hoy, 4K a 60FPS estará disponible de salida y que se plantean en un futuro relativamente próximo el 8K a 120FPS. Aunque no lo parezca, los puntos más problemáticos para el sistema estarían aquí, la mayoría técnicos respecto al 4K, e incluso varios añadidos en el prometido 8K. Conseguir una resolución de 1080p a 60FPS en consola o un PC relativamente moderno incluso en juegos “AAA” hoy es el estándar, mientras que la visualización de todo tipo de videos con estas características también lo son hasta en nuestro móvil o tablet. Prometer 4K a 60FPS (suponemos con ajustes gráficos al máximo) sin la brutal optimización que exigen juegos en consola como

Forza

es cruzar una línea que no es trivial. Esta resolución y rendimiento en PC está ahora mismo reservada a tarjetas gráficas como la 2080ti, la gama alta de la gama alta de la última generación de tarjetas de Nvidia, disponible desde hace pocos meses, y que puede incluso sufrir sin utilizar tecnología de la propia compañía pensada para estas resoluciones, mientras que Google utilizará gráficas AMD para sus propios servidores. La comparación en este caso es muy preocupante, teniendo en cuenta que Google ha decidido compararse a su vez con consolas de generación actual, que serán previsiblemente reemplazadas el año que viene, aludiendo que cada instancia manejaría 10,7 teraflops de potencia. Sólo la 2080ti ya desarrolla 13,4 teraflops, sin ayudas del resto de componentes del PC. Como medida estricta de rendimiento en gaming, mostrar los

tochoflops

para ver quién tiene más es poco acertado, pero conviene poner en contexto los datos que prefieren resaltar, más que esconder ante lo que prometen. Lo realmente relevante aquí es si serán capaces de optimizar todos los “AAA” del catálogo para realmente poder funcionar con estas especificaciones o, por el contrario, optarán por derivar aún más poder de procesamiento para que el servicio sea impecable, lo que probablemente incrementaría apreciablemente los costes.

Estos señores nos van a permitir jugar en una flamante resolución 4K a 60 FPS por segundo en nuestro portátil con HD Graphics 4000 sin latencia alguna

Sin embargo, lo anteriormente dicho no es lo peor que podemos pensar para este modelo de negocio y estas promesas. El problema del hardware de cada usuario no es, como han intentado hacer ver, trivial. El principal público objetivo del servicio serían los jugadores que optan por comprar hardware no demasiado potente o que incluso se puede plantear perderse la siguiente generación de consolas o mejora de su PC. Esto significa que no todos los dispositivos van a ser capaces de mantener un video a resoluciones de 4K 60FPS incluso teniendo una pantalla habilitada para ello, lo que deja en agua de borrajas la promesa de tal resolución con un hardware mucho más limitado. Pero el problema serio, sobre todo para los norteamericanos, viene en forma de conexión a internet. España se cuenta, por razones ajenas al análisis de este artículo, entre los países con una infraestructura de fibra óptica más avanzada del mundo, mientras que tampoco disfrutamos de manera universal de las conexiones más rápidas que podría requerir el servicio, máxime si no somos los únicos que utilizamos esta conexión en nuestro hogar. Extrapolar este hecho a otros países menos preparados evidencia el problema: no todo el mundo posee altas velocidades de conexión ni su coste mensual es trivial a la hora de plantear conseguir una conexión de mayor velocidad para disfrutar de Stadia. Por otra parte, sabiendo que la velocidad es un problema, ISPs de varios países están comenzando a limitar la cantidad de tráfico total que cada usuario puede consumir al mes utilizando la conexión de su hogar. Si nuestro proveedor nos ofrece unos 200GBs de datos totales al mes y una partida de una hora con las especificaciones de Stadia puede consumir varios GB, podríamos quedarnos sin conexión en un par de semanas.

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