Análisis de Red Dead Redemption 2

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Versión analizada Xbox One X. Copia física proporcionada por Rockstar.

Que es el juego más esperado del año, lo sabemos todos. En Rockstar son conscientes de la expectación que despiertan y tienen los tiempos perfectamente medidos, ellos no necesitan ir a eventos multitudinarios como el E3 para generar expectación. Y lo sabe la competencia, que aligera el calendario de títulos de “peso” para no competir con el juego de turno de la desarrolladora americana. Hoy toca hablar de Red Dead Redemption 2, la otra serie que alterna su presencia en el mercado junto a Grand Theft Auto y que nos dejó boquiabiertos hace ya ocho años. Y lo que podemos adelantaros ya, ahora mismo, es que esta segunda entrega resultará tan buena dentro de ocho años como lo es actualmente la primera parte. Esta gente mima sus productos hasta la extenuación y podemos encontrar infinidad de referencias, guiños, secretos, encargos, acciones y detalles como para que sea el único juego que tengamos dentro de nuestra consola hasta bien entrado el año que viene. Ya llegará la versión de PC dentro de un tiempo o el esperado modo online, tan grande y completo como el propio juego en solitario. De todo eso ya hablaremos cuando llegue el momento, ahora toca ajustarnos nuestro cinturón a la cadera, ponernos nuestro sombrero y ensillar bien nuestro caballo. El salvaje Oeste nunca ha sido tan peligroso, hostil y bello como lo es en Red Dead Redemption 2.

Hablar de la trama del juego es hablar de una época entre eras, un tiempo en el que la sociedad americana prospera pero se frena por el ancla de los pueblos polvorientos, de las bandas de cuatreros y por la ley que impone el revólver más rápido en desenfundar. El progreso no espera a nadie, irrumpe como una locomotora a vapor que convierte las insalvables millas de distancia en apenas unas pocas horas, pero sobre todo, esta modernidad atropella idealistas que prefieren no dar cuentas a nadie y vivir de lo ajeno. En ese selecto grupo entra la banda de Dutch Var den Linde, prófugos tras el asalto fallido en la localidad de Blackwater. Nosotros encarnamos a Arthur Morgan, lugarteniente del jefe de la banda que termina perdido junto a todos sus compinches y allegados en una terrible tormenta mientras escapan de las autoridades por las peligrosas montañas de Grizzlies. Esta segunda entrega se coloca temporalmente antes del primer juego, de forma que varios personajes aparecerán en esta ocasión más jóvenes y con otra “personalidad” a la que estamos acostumbrados. No es imprescindible haber disfrutado del primer Red Dead Redemption, pero sí que conviene para encajar mejor todas las piezas.

El mismo arranque del juego nos pone en situación al colocarnos dentro de un inhóspito temporal de nieve que recuerda al visto en Los odiosos ocho, empujados a escapar de una muerte segura hacia un peligro en el que al menos asoma un resquicio de salvación si logran encontrar un refugio para resguardarse de esa horrible tormenta. Y lo haremos con el respaldo de nuestro campamento, del grupo de personas arrastradas a las mismas penurias e inclemencias que nos ha tocado superar. Una banda formada tanto por nuestros compinches de fechorías como por sus familias, un grupo que sirve de apoyo en los malos momentos, pero que también es una responsabilidad que llevaremos sobre nuestras raídas y desgastadas alforjas. Porque si hay una novedad que podemos destacar de entrada en la nueva propuesta de Rockstar, ésa es sin lugar a dudas la supervivencia. Ya, en otros juegos suyos hemos tenido que sobrevivir a costa de cualquier cosa, pero en esta ocasión deberemos hacer frente a enemigos tan peligrosos como el hambre, la sed, el frío y el calor. Y no sólo de nuestra salud, también deberemos cuidar de los nuestros, sin olvidar que la mayor parte de esta gran aventura seremos dos en pantalla.

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Red Dead Redemption 2