Análisis de Super Bomberman R

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Versión analizada Xbox One X. Copia digital proporcionada por Konami.

Es uno de esos personajes que no necesitan presentación, sobre todo si ya llevamos unos años en este mundillo. La creación de Hudson Soft se convirtió en atemporal por su ágil mecánica y por las posibilidades de su multijugador. Que se lo pregunten al Multitap, aquel engorroso periférico (precursor del HUB USB) que permitía multiplicar el número de mandos que podíamos conectar a nuestras consolas. Ya luego venían con hasta cuatro puertos, justo antes de pasar a la tecnología inalámbrica… pero el que lo lió todo inicialmente fue este Bomberman. Que quede claro. Luego ya llegaría Konami para absorber Hudson Soft, de manera que la serie se quedó un poco en barbecho, perdida entre spin offs de todo pelaje y adaptaciones a smartphones. Nos dió un respingo el corazón cuando nos enteramos que había un juego en ciernes para Nintendo Switch, consola perfecta para llevar a cualquier lado y montar un timba de Bomberman capaz de hacernos perder la noción del tiempo… pero el resultado fue Super Bomberman R. Y como os comentamos en el análisis en su día, no resultó como esperábamos.

Al menos la cosa se arregló. Sucesivas actualizaciones convirtieron el estropicio de Super Bomberman R en una entrega la mar de apañada, que es precisamente la que pasado el tiempo, llega ahora a Xbox One y PlayStation 4. El usuario de Switch ha tenido la fortuna de disfrutar del juego durante casi un año y medio, peo a cambio ha sufrido el lento proceso de mejoría que muestra hoy en día. Poco tiene que ver la versión de marzo de 2017 con la que ahora aparece en las consolas de Sony y Microsoft, por lo que nosotros vamos a detallar las mejoras y a elaborar un nuevo juicio sobre Bomberman y todo su séquito de amigos bombarderos. Si queremos haceros una idea de cómo salió el título a la venta en su momento, basta con pasaros por el análisis de Super Bomberman R pinchando en ese mismo enlace.

Para el que no lo sepa, Bomberman pone en liza un escenario llenito de obstáculos (entre destructibles e irrompibles) y enemigos con patrones de movimientos predefinidos. Nuestros protagonistas pueden colocar sus bombas de tiempo para abrirse camino y eliminar a la competencia, siempre con la premisa de recoger todas las mejoras posibles (para aumentar el número de bombas consecutivas, incrementar el área de efecto o ser más veloces) de las zonas arrasadas y no caer en el fuego de los artefactos explosivos… tanto de los rivales como del fuego propio. Como era de esperar gana el que queda en pie, por lo que el multijugador para ocho personas tanto en local como mediante la red se convierte en una baza clave para entender el fenómeno Bomberman. La buena noticia es que el juego incluye un animoso modo historia que cuenta con un buen número de niveles, una ristra de enemigos finales y unas epilépticas secuencias realmente ácidas. Con decir que esta modalidad también se puede jugar con un amigo en cooperativo asegura que lo tengamos entre nuestras tareas pendientes cuando nos falten jugadores para el modo torneo.

Entre los cambios que encontramos, el nuevo contenido propiamente dicho como escenarios y personajes, se han añadido mediante la tienda del juego. Y tranquilos, no hay que tirar de tarjeta de crédito para hacerse con ellos. Basta con canjear las monedas que nos dan por defecto o conseguir echando horas al resto de modos disponibles. Entre este material encontramos accesorios, fases, el modo de juego Grand Prix (que enfrenta 3v3 a dos rondas con dos conjuntos de reglas diferentes) y una ristra de personajes clásicos de Konami entre los que se encuentran Goemon de Mystical Ninja, Pyramid Head y la “Enfermera” de Silent Hill, Drácula y Simon Beltmon de Castlevania, Jehuty y Anubis de Zone of the Enders y un invitado especial exclusivo de cada sistema. Por Sony tenemos a Ratchet y por Microsoft al Jefe Maestro de la serie Halo. Pero no solo se han añadido cosas nuevas, se ha retocado la dificultad de los niveles inferiores, se han depurado bugs y se incorpora la posibilidad de cambiar la altura de algunos escenarios para mejorar la visibilidad.

Todo eso está muy bien, pero lo que realmente llama la atención es que el juego funciona ahora a sesenta imágenes por segundo. Inicialmente lo hacía a la mitad en Switch, pero consiguieron doblar esa cantidad. Como es normal, en consolas con mayor fuste se mantienen esos guarismos, por lo que los usuarios de ambas plataformas pueden dinamitar cualquier reunión de amigos sin despeinarse. En realidad, que lo hayan mejorado de esta forma es digno de elogio, lo de rectificar es de sabio y todo eso. Pero queda un pequeño poso de que se ponían haber ahorrado todo este proceso si hubiesen cuidado más la producción. Que tengamos que haber esperado un año y pico en el resto de plataformas se puede entender por lo de la exclusividad temporal o la excusa que quieran poner… pero sacar el juego en un estado tan “justo” para mejorarlo con el tiempo suena a falta de respeto para un personaje de tanto renombre y tanta solera como es nuestro Bomberman.

Jugar con un amigo la historia o dinamitar a los vecinos con el multijugador. Los personajes extras.

El modo historia podía tener un poco más de miga. Un editor le vendría de perlas.

Con amigos lo peta, en solitario se sobrelleva. Al menos ese cooperativo para la historia es canela fina.

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