Análisis de Do Not Feed The Monkeys

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Versión analizada Steam. Copia digital proporcionada por GOPublX Media Relations.

De vez en cuando el mundo de los videojuegos nos da gratas sorpresas. Do Not Feed the Monkeys ha sido uno de esos títulos que llevábamos tiempo siguiendo y que por fin hemos podido disfrutar después de llegar a Steam. Hacerse un hueco en este sector es algo bastante difícil, por lo que las ideas interesantes y bien realizadas por parte de algunos estudios independientes siempre dan pie a que los jugadores podamos desconectar de los géneros o las temáticas más machacadas. Desde Fictiorama Studios, los padres de Dead Synchronicity, han dado en el clavo con una de esas experiencias que nos hacen disfrutar, y todo con algo tan común como un título que podríamos introducir en el género de investigación-puzles. Hasta ahí no hay nada raro, pero lo que hace realmente especial a Do Not Feed the Monkeys es que nos pone en la piel de un voyeur profesional.

Todo comienza delante de la pantalla de un ordenador. Hemos sido aceptados en el Club de Observación de Primates y debemos alcanzar ciertas metas en un tiempo determinado para seguir dentro de esta enigmática organización. Nuestra labor consiste en observar todo aquello que acontece en diferentes cámaras, las cuales se encuentran colocadas en lugares de lo más dispares. Cada una de estas cámaras, o jaulas, como se llaman en el juego, nos ofrecen diferentes historias, las cuales tenemos que ir descubriendo a medida que contemplamos los movimientos de los sujetos que aparecen en ellas. Para ello tenemos la posibilidad de tomar notas en un cuaderno, por lo que las conversaciones que tienen las personas, los objetos del mobiliario u otros elementos nos pueden deparar muchas de esas pistas. Una de las normas que debemos tener en cuenta para seguir formando parte del Club es que “no se puede dar de comer a los primates”, por lo que la interacción con estos es algo prohibido, aunque está en nuestra mano cumplir la regla o no.

Antes hemos hablado de lo importante que es recoger pistas, pero además tenemos varias herramientas que nos pueden ser de ayuda para descubrir la historia de los primates de las jaulas. Buscar información por Internet, hacer llamadas telefónicas u otras acciones nos permiten ir más allá. Otra tarea importante es crecer dentro de la organización y como hemos mencionado antes debemos cumplir ciertos requisitos, los cuales se basan principalmente en contar con más jaulas, las cuales a su vez nos generan un gasto. En un principio contamos con unas pocas jaulas, pero más adelante vamos adquiriendo más, por lo que nuestra atención se debe ampliar a todas ellas. Cuando algo acontece tenemos un avisador que parpadea, pero aún así es muy complicado estar todo el día delante del ordenador, ya que tenemos que realizar labores como alimentarnos, descansar o trabajar.

Centrarnos por completo en las jaulas puede acarrearnos problemas graves, tanto de salud como personales, ya que es muy importante el descanso y una correcta alimentación. Contamos con tres medidores que no podemos perder de vista: salud, descanso y hambre. Por si eso no fuese poco tenemos una casera que cada pocos días pasa a cobrar el alquiler de nuestro piso, así como tenemos que realizar la compra y adquirir productos alimenticios. En definitivas cuentas, estar todo el día pegado al ordenador no nos da todos los ingresos que deseamos, por lo que además debemos buscar algunos pequeños trabajos fuera de casa para conseguir dinero con los que cubrir nuestros gastos personales, así como la adquisición de jaulas y mejoras para estas.

Lo más curioso del juego es que al comienzo te suelta y no te explica muchas de las acciones que puedes realizar, pero tú mismo te das cuenta de aquello con lo que puedes interactuar y las diferentes acciones o eventos que tienen lugar en el juego te muestran poco a poco más posibilidades. En un principio todo es muy ameno, pero la montaña de tareas a realizar no hace más que crecer a medida que pasan los días y tenemos más jaulas. Valorar si vale la pena pasar más horas delante del ordenador, descansar o salir a trabajar son solo algunas de las encrucijadas que nos ofrece el desarrollo de su historia. De hecho es muy recomendable rejugar el título, ya que las historias que ofrecen pueden ofrecernos diferentes acontecimientos y desenlaces.

En cuanto a apartado artístico tenemos un título con estética pixel art bastante discreta, aunque le sienta realmente bien. Aunque siempre estamos ante el mismo entorno frente a la pantalla de nuestro ordenador, lo más destacable o variado lo encontramos en las diferentes jaulas, ya que aquí es donde reside lo realmente importante. El apartado sonoro es sin lugar a dudas lo que menos destaca en Do Not Feed the Monkeys, ya que todo lo que escuchamos se basa al ambiente que nos rodea, por lo que no hay mucha variedad de sonidos.

Conclusión

No nos cansaremos de repetir que hay pequeños juegos que tienen mucho que ofrecer y uno de esos que cumple esta regla es Do Not Feed the Monkeys. Su propuesta es muy interesante y nos hace adentrarnos en la piel del personaje que controlamos, tanto que el título nos engancha a estar delante de la pantalla de nuestro ordenador para saber que acontecerá después. Sin lugar a dudas nos encontramos ante uno de los juegos más interesantes que se han desarrollado en nuestro país y que han llegado al mercado en 2018. Tiene cosas mejorables, así como podría ser más largo, pero la espera ha merecido la pena y no ha defraudado.

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Do Not Feed The Monkeys